miércoles, 7 de octubre de 2015

¿Por que nos echamos "mierdas" las Unas a las Otras?

Situación, estás conociendo a un chaval y te enteras de que su ex/una amiga/otra tía le está tirando los tejos y es correspondido por la persona a la que estás conociendo ¿Por qué lo primero que hacemos es decir mierdas de la chica? ¿Por qué del tío no se dice nada? 


A todos nos ha pasado una situación así y casi todos hemos actuado de la misma forma, si se supone que quien tiene el compromiso es el chico ¿Por qué no le atacamos a él? ¿Por qué no nos enfrentamos a él? Porque lo primero que se nos viene a la cabeza es criticar a la chica, la cual no tiene la culpa, pues el compromiso no lo tiene ella hacía a tí. Es él quien tiene que poner las barreras y las distancias, pero siempre a él se le perdona todo pero a las otras se las crucifican. 

Este tipo de comportamientos provocan que sigamos teniendo una sociedad machista, donde el hombre puede estar con varias y no pasa nada, no tiene reproches a alguno, pero cuando lo hace una tía ¡Santo Dios, sacrilegio! Pues no me parece justo, cada uno hace consigo mismo lo que quiere, independientemente de que seas hombre o mujer. Claro está, todos tenemos que tener ciertos valores pues no vamos a ir por la vida haciendo daño a todo el mundo y sin consecuencias alguna. 

La próxima vez que estés ante esta situación, respira y piensa con cabeza. No nos hagamos un flaco favor de seguir echándonos más mierda encima entre nosotras. 

lunes, 5 de octubre de 2015

La culpa es del Whatsapp

Todavía me acuerdo de aquella maravillosa época en la que no teníamos Whatsapp. Solamente podías comunicarte con tus amigos a través del MSN (gran aplicación, que siga descansando en paz), tenías que tener a mano un ordenados e internet para poder utilizarlo. 
Ahora con los smartphone, ya no puedes huir del mundo virtual, bueno claro, puedes huir si de repente te da un venate y tiras tu móvil pero ¿Quién va a hacer eso? 



Es malo tener en el móvil a gente que te gusta, creas una relación de dependencia que si no te escribe porque está ocupado, tú ya empiezas a imaginarte lo peor. En la época MSN no se conectaba y no llegabas al estado de desesperaración como cuando ves que tienes el fatídico check azul y no te ha respondido. 

Otro aspecto malo, es que primero te acostumbras a hablar con esa persona toooodos los días pero un día, esto empieza a menguar por los motivos que sea y aquí llega nuestra amiga la incomprensión. No toleramos estar días sin hablarnos porque ya no estamos acostumbrado a eso, necesitamos conversación constante, por lo que muchas veces llega un punto en que ya o sólo te ríes o mandas un emoticono porque no sabes que más añadir. 

El ¿Tienes MSN? se ha transformado en ¿Me das tu número? Tú claro para no parecer una sosa se lo das, para al cabo de dos días no te hable más, por lo que me pregunto ¿Para que quieren mi número si ya no me va a volver a hablar? Es como lo de quedar para acostaros y cuando lo hacéis una vez, ya nunca más vuelves a saber de él. Si se supone que quieres seguir hablando conmigo pues me lo pides, que te lo has pasado bien pero solo quieres dejarlo en eso, no me pidas el número. 

Con la llegada de las redes sociales, el encuentro de la primera cita ha cambiado. Antes cuando quedabas con alguien no sabías nada de esa persona, ahora puedes conocer todos los detalles. Una cosa curiosa me pasó y es que ahora Whatsapp y Facebook al tener el mismo dueño saben con quien hablas o dejas de hablar, así que personas con la que hablas por el móvil si no las tienes en tu "cara libro" te la recomienda como amigo que conoces, así tal cual.

Vamos que estamos apañados para poder escapar de una persona con la que no quieras volver a hablar. Bueno tienes un método muy fácil y que a mí me resulta muy útil, borrarlo de todas partes, serás más feliz y no tendrás problemas de incomprensión. 

sábado, 3 de octubre de 2015

Contradicciones

La vida está llena de contradicciones pero las mejores son las que nos afectan a nosotros. El ser humano no puede ser más contradictorio. 

Me encanta como las personas decimos una cosa, cuando nuestros actos nos dan a entender que queremos todo lo contrario. Muchas veces esto viene acompañado con el sentimiento de culpabilidad, no quieres hacer daño a alguien pero al final acabas haciéndolo mucho peor.

Pongamos el caso de que estás conociendo a alguien y ese alguien te promete el oro y el moro, aunque todavía no seáis nada serio, cuando pasan unos días se da cuenta de que ya no quiere seguir conociéndote ¿Qué hace el susodicho? Muy fácil te sigue diciendo cosas pero siempre busca excusas para no veros, CONTRADICCIÓN. Otro ejemplo, cuando conoces a una persona que ya tiene a su alguien pero aún así quiere conocerte también, CONTRADICCIÓN. Si ya tiene a alguien se supone que no tendría la necesidad de conocer a alguien más, sino es que la otra persona no le llega donde le tiene que llegar y por mucho autoengaño que se haga, sus acciones se lo demuestran. 

Estamos rodeados por estas maravillosas contradicciones que hacen que nos volvamos locos, porque ya después entran en juego tus queridos pensamientos que en vez de ayudar, lo empeoran todo. Enfrentarnos a una contradicción no es nada fácil, pues recibes señales contradictorias, por lo que si te gusta mucho esa persona, te desquiciarás y acabarás por hacer alguna locura a la desesperada. O sino llegarás un punto en que mandarás todo a la mierda y al fin podrás descansar en paz. 

Si te paras a pensar y notas que estás en medio de una contradicción, huye lo más rápido que puedas; si, por el contrario, estás metido hasta las rodillas en el barro, mucha suerte y avísame si puedes escapar indemne. 



jueves, 1 de octubre de 2015

Extracto VI


La paciencia no es una de mis virtudes, siempre quiero que todo ocurra en el momento en el que lo necesito, conocer a alguien ya, comer porquerías al instante... pero me he dado cuenta que a lo largo de este año he ido ganando en paciencia, sobre todo en paciencia con los hombres. 

Mi ex era un chico extraordinario, tenía todas la cualidades que buscaba. Entonces os preguntaréis ¿Por qué lo dejasteis si todo era tan maravilloso? Pues resulta que esto del amor es un cachondeo, llega un momento en que la magia se acaba y dejas de sentir lo mismo por esa persona. Después de estos antecedentes, pues volver al mercado como que no fue tarea fácil. Conocí a varios chicos y viéndolo con perspectiva ninguno era el adecuado para mí, yo estoy acostumbrada a unas cosas y, no sé como, en todos los que me fijaban eran totalmente lo contrario (se dice que cuando acabas con alguien intentas buscar lo contrario a lo que tenías, te autoengañas de que es eso lo que necesitas, cuando es al revés). 

Llegó un punto en el año en el que dije no voy a ser una impaciente, no voy a ilusionarme con nadie antes de tiempo y voy a tomarme las cosas con calma. Y así ha sido, sin quererlo ni comerlo he conocido a gente más interesante que cuando buscaba a ese alguien con tanto ímpetu, parece una tontería pero eso de que cuando no buscas es cuando llega, puede que sea cierto. 

Todavía sigo siendo una impaciente en muchas aspectos, pero creo que ya aprendí la lección de que si vas con prisas en el tema amoroso, puedes que te pierdas muchas cosas por el camino.