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sábado, 25 de julio de 2015

Viajar


"Descubrir como vive la gente en otras ciudades, compartir palabras nuevas, ver paisajes que en tu ciudad no podrías ni imaginar, probar diferentes comidas, salir por sitios distintos, oler otros olores, hablar con gente de otras culturas"


Terminó de teclear en su blog, siempre le había gustado viajar y era algo que quería seguir haciendo el resto de su vida. 

domingo, 7 de junio de 2015

Capítulo 1. Presentaciones





Silencio. Silencio. Silencio, es lo único que percibía. Hacía pocos meses que vivía sola y todavía no se había acostumbrado a ese maldito silencio. No lo soportaba, siempre había estado rodeada de gente pero de pronto si haberlo previsto se vio completamente sola. Se encontraba en su habitación, una habitación que hacía que su dolor incrementará pero que inevitablemente se sentía atraída por ella. Estaba adornada de una forma muy simple: una cama estilo japonés por si se movía mucho intentando dormir no caerse al suelo (más de una vez le había pasado) de un color marrón oscuro (aunque siempre la había preferido negra, cuando se dio cuenta de la cantidad de polvo que acumulaba en la tienda decidió escoger otro color más claro); había dos mesillas de noche y un tocador, su más apreciada posesión pues lo había heredado de su bisabuelo. Era un tocador antiguo de madera lo encontró abandonado en la casa de sus padres así que decidió pintarlo de color blanco y darle una nueva vida.

Miró a la derecha, nada; luego giró la cara a la izquierda como si por cambiar de lado cambiase en el algo el hecho de que estaba sola. En ese momento las cortinas empezaron a moverse como si alguien más estuviese en la habitación “pero eso imposible” pensó, rápidamente se levantó de la cama notaba como su pecho se movía de dentro hacía fuera a un ritmo vertiginoso. Justo en el momento en el que creía que su corazón no iba a aguantar esa angustia mucho tiempo más, alargó la mano y descorrió las cortinas con un movimiento violento. Su ánimo cayó en picado cuando vio a su perro corriendo en dirección a la cocina, volvió a tumbarse en la cama escuchaba como su respiración volvía a regularse mientras cerraba los ojos y comenzaba a recordar, desde hace un par de semanas es a lo que se dedicaba. En esos momentos nadie podía molestarla, solo estaban ella y él.
Justo en ese momento en otro lugar de la ciudad una chica de unos veintitantos tecleaba con fuerza su ordenador, tenía una mirada de loca (era la que se le ponía cuando estaba concentrada). Miró de nuevo la pantalla para releer lo que había escrito:

“A una hora de la mañana, Rosmery se encontraba limpiando su casa cuando escuchó el sonido de un coche. Rápidamente se tumbó en el suelo que tan limpio había dejado, y como esperaba el sonido del timbre interrumpió el silencio. Empezó a respirar muy, muy despacio para poder serenarse no quería ser descubierta. Otro timbrazo, Rose cruzó los dedos “¿por qué tiene que seguir viniendo?, ¿por qué?” pensó, nadie le había dicho que romper sería tan difícil y que encima se lo iban a estar recordando día sí y día también”.

Sonríe satisfecha, no pensaba que escribir sobre su vida le resultaría tan fácil. Igual que antes nadie le había abandonado, “hay una primera vez para todo” le había dicho su padre. Por eso cuando leyó en una de sus revistas preferidas que una buena forma de superar una ruptura era hablar de ella, decidió que mejor que escribir sobre ella. Aunque había alterado algunos detalles casi todo era la verdad salvó quizás un detalle muy relevante ella era la dejada y no la que dejaba como siempre.
Ringggggg “Mierda” pensó, miró la hora 13.00 p.m sabía perfectamente quien estaba llamando lo había estado haciendo durante una semana, desde que se había enterado de la ruptura; no le apetecía mucho coger el teléfono pero si no lo hacía iba a seguir insistiendo hasta que lo cogiese. Alargó la mano y cogió el móvil.

-Hola, papá- dijo sin mucho entusiasmo.

-Hola Julieta-

"Ya empezamos, seguro que me pregunta que como estoy o como lo llevo. Siempre lo mismo, ojalá dejase de llamar todos los días" pensó Julieta.

-¿qué tal?- preguntó su padre.

-Como ayer, nada nuevo me ha sucedido en estas 24 horas. Papá se que te preocupas por mí pero estas llamadas no me hacen ningún bien, además si algo emocionante me sucediese tranquilo serías la primera persona en enterarte- contestó Julieta, no quería parecer demasiado borde pero es que ya estaba llegando a su límite .

-Ya lo sé hija pero es que me preocupo por ti. Además no te llamaba solo por eso listilla, quería recordarte que la semana que viene es el cumpleaños de tu querido hermano y como sabes hace mucho que no estamos toda la familia reunida…

El padre de Julieta siguió hablando pero ella ya no le prestaba atención, había olvidado por completo el cumpleaños de su hermano y aunque quería a su hermano no estaba preparada para una celebración y menos si sabía que él iba a estar ahí.

De pronto una imagen empezó a abrirse paso por su mente, hacía muchos días que había podido controlar el recordarle pero su padre había abierto sin querer una brecha que ella creía que estaba cerrada. Y ahí estaba en todo su esplendor tan guapo como siempre, era rubio oscuro tenía los ojos grandes de un azul cielo que te invitaban a perderte en ellos, y cuantas veces se había perdido Julieta en ellos. Le seguía un cuerpo en forma pero no en demasiada, tenía unas piernas largas y esbeltas. Pero no solo resultaba impactante con el físico sino que encima la personalidad también le acompañaba. Era muy sociable, divertido cualidad que era indispensable para Julieta, casi nunca se ponía de mal humor salvó los días que tenían reunión en el trabajo (les sacaba de quicio), siempre tenía detalles con ella aunque no hubiese nada que celebrar. Y lo mejor de todo es que era amigo de su hermano desde siempre, eso le daba muchos puntos a su favor porque Julieta de forma indirecta también lo conocía desde siempre, no tuvo que crear un aire de misterio para poder ligárselo ni disimular cuando hablaban de algún tema que no le interesase. Desde el primer momento habían sido como ellos eran realmente y esta época era una cualidad que estaba muy infravalorada.

-¿Hola? ¿Hola?- le interrumpió su padre- ¿me estás escuchando? Oye no habrás tenido la indecencia de soltar el teléfono y haberte ido ¿no?

-No, papá ¿pero qué dices? Solo estaba pensando en mis cosas, nada que te importe- concluyó Julieta exasperada.

-Bueno, entonces ¿vas a venir al cumpleaños de Jake?- preguntó su padre.

Julieta, Julieta piensa una buena excusa para no poder ir, apareció este mensaje en su cerebro. ¿Algo del trabajo? Sugirió su duendecillo bueno sabiendo que lo mejor es no ir a verle. Pero si no vas puede que lo pierdas para siempre, a lo mejor tienes algunas oportunidad de recuperarle dijo su duendecillo maligno. Julieta se había planteado muchas veces llamarlo y pedirle que vuelva con ella, pero siempre había sido en momentos de borrachera extrema donde sus amigos sabiendo que iba a ocurrir eso le habían quitado el móvil antes por lo que al final nunca lo llamaba. Pero estando sobria nunca se lo había planteado le había hecho mucho daño y todavía no estaba muy segura de por qué le había dejado. De repente una idea apareció de la nada y obtuvo la respuesta a su dilema.

-Claro que iré como voy a dejar la oportunidad de reunirme con la familia de nuevo- dijo Julieta con una sonrisa maquiavélica en su rostro.


Lluvia, lluvia eso es lo que ha habido en estos tres días, una lluvia agobiante a punto de convertirse en el diluvio universal. Katherine estaba asomada a la ventana no veía nada incluso la casa morada parecía como si no existiese, no le gustaban los días de lluvia le deprimían y hoy no necesitaba deprimirse. Por fin había llegado uno de los días más importante de su vida, para Katherine había habiado varios días importantes en su vida primero el día que finalmente se independizó de sus padres, cosa que hizo hace mucho tiempo. Segundo cuando te compras tu primera casa, para eso todavía quedaba tiempo ya que solo quería comprarse una casa cuando estuviese preparada para ,formar una familia y con eso llegamos al tercero tener hijos claro que para eso tienes que conocer a la persona de tu vida que eso ocuparía el cuarto lugar. Y por último el día en que consigues tu trabajo deseado y ese día se encontraba Katherine.

Katherine se había puesto un traje pantalón de color gris que hacía que sus ojos resaltasen. Se había planchado su melena rebelde pero no sabía si la lluvia le dejaría el pelo en paz o lo convertiría en una melena leónica. No se había maquillado mucho solo unos toques de colorete y una fina línea de eyer line negro que hacía sus ojos mucho más grandes de los que era.

Llevaba mucho tiempo esperando una entrevista así, después de terminar su carrera de Comunicación Audiovisual solo había conseguido trabajos secundarios que nada tenían que ver con su carrera. Pero por fin le había llegado su oportunidad: trabajar como dobladora de películas, series… Aunque en su carrera no habían profundizado mucho en el tema si que le había llamado la atención ese aspecto de la “farándula”, por eso al salir de la universidad hizo cursos para coger más tablas. Después de cuatro años intentando abrirse paso en ese mundo, nuestra amiga la suerte llamó a su puerta.

Katherine volvió a mirarse en el espejo una vez más, no quería dejar nada fuera de su sitio ni un pelo, ni una raya difuminada, ni una arruga en su impecable y carísimo traje. Sonrío cuando comprobó que todo estaba en su sito, cuando lo hizo se dio cuenta de que tenía algo entre sus dientes

-¡Ahhhhhhhhh!- gritó -¿qué es esto?

Rápidamente fue al cuarto de baño abrió el primer cajón de lavamanos con brusquedad y sacó su caja de hilo dental, se llevó uno a sus no tan impolutos dientes y con una gran satisfacción sacó esa pequeña imperfección. Tiró el hilo a la basura, a la vez que miraba su reloj marcaba las 11:30 am “voy bien de tiempo, pero mejor será que salga ya” y con este pensamiento se dirigió a la puerta con el presentimiento de que algo importante iba a suceder.

lunes, 25 de mayo de 2015

Experiencia

Era un 31 de Octubre, Halloween (esta fecha siempre me trae a alguien interesante, aunque en ese momento no le dí nada de importancia pues mi mente estaba a otra cosa). Nuestros intereses eran recíprocos por lo que comenzamos a hablar. Lo bueno de la aplicación es que solo te recomienda a gente que esté cerca o relativamente cerca de tí, pues bien este muchacho en el momento que le dí si que estaba en mi ciudad, pero después descubrí que vivía en Barcelona (creo que como sugerencia a los creadores de la aplicación le voy a recomendar que saquen un filtro para diferenciar entre residentes en tu ciudad y gente de paso). El mismo día que lo conocí volvía para su ciudad y, o nos veíamos ese mismo día o ya no tendríamos otra oportunidad, en ese momento yo solo estaba centrada en otra persona por lo que rechacé su oferta. Esa noche le conté a mi amiga que había conocido a un chico que quería quedar conmigo pero que vivía bastante lejos, adivinad quien había hablado también con él, si, si mi amiga y yo tenemos gustos parecidos. Así que yo con toda mi dignidad posible le comenté que con dos amigas a la vez no podía hablar, Él no entendió muy bien mi tono de burla , por lo que se lo tomó en serio y decidió dejarnos de hablar a las dos. Lo mejor es que yo no hice caso de ese mensaje y seguí hablándole tan normal. Con esta presentación no creía que esto llegaría a ningún sitio ¡Já! Que equivocada estaba.


Pasó un mes donde hubo muchas conversaciones de todas las clases y colores, y aunque seguía hablando con más gente, ninguno me terminaba de cuajar. Creía que la relación terminaría de existir pues hablar con una persona a través del móvil sin tener perspectiva de verlo en persona no es que sea un buen aliciente para seguirla, pero por cosas del destino o una tremenda casualidad nuestros caminos se cruzaron en Milán, si esa ciudad de Italia donde la moda es lo primero de la lista.
Así que resumiendo nos encontramos con que un muchacho de Barcelona se va a encontrar con una muchacha de Málaga en Milán una ciudad que no es de España (destino o casualidad, vosotros decidís).
Aunque habíamos hablado de la posibilidad de vernos, sabiendo que era muy remota, nunca creíamos que iba a ser de esa manera, pues yo iba a visitar a mi hermano que vivía allí y él tenía que estar en Milán por cuestiones de trabajo. Nuestras fechas solo coincidían un día, pero ese día sería la clave para resolver si lo que intuía podía ser cierto o solo producto de mi imaginación.

Nunca es bueno ir con expectativas a una primera cita pues casi nunca sale bien, por lo que yo iba mentalizada con conocerlo pero sin ninguna idea preconcebida en mi mente. Cuando lo ví por primera vez respiré aliviada porque se parecía al de las fotos a la vez que pensé “mierda, que no se te vaya de las manos”. Básicamente eso ocurrió, es muy difícil en el mundo en el que vivimos encontrar una conexión instantánea con una persona a la que no conoces, a lo largo de mi vida con todas las personas que he conocido, solo me ha ocurrido en tres ocasiones. Y ésta fue una de ellas.

Estuvimos hablando toda la noche, siempre teníamos conversación y aunque había algunos momentos de silencios, estos no eran incómodos ni desagradables es más me sentía cómoda con ellos cuando normalmente siempre necesitaba llenarlos. El destino o la casualidad quiso jugar otro papel fundamental y nos regaló dos días más para poder seguir conociéndonos.
Esos días los disfruté como una enana aunque también pensaba que si me dejaba llevar lo pasaría mal pero como soy masoca decidí dejarme llevar sin pensar en las consecuencias ni en la realidad.
El último día nos despedimos sin saber muy bien como seguiría esto, pues solo nos conocíamos de tres días y encima cada uno vivía en la otra punta del país (el destino o la casualidad es muy graciosa).


A la vuelta de mi fantástica aventura mis amigos me dieron un baño de realidad, puesto que yo venía con todo el cartucho de motivación cargado y podía que me diera un batacazo irremediable. Los impedimentos siempre estuvieron desde el principio pero como buena idealista que soy los ignoré por completo, que no vivía cerca mía, no pasa nada lo suplo con tener contacto con él a través del móvil, que no sé lo que hace en su día a día, no pasa nada hay que tener confianza en la persona y si te va a querer engañar lo puede hacer aquí o en Pekín, que puede que llegue un punto en que uno de los dos no aguante, esa idea ni se me pasaba por la cabeza.
Con estos pensamientos e ideales me embarqué en una aventura totalmente desconocida para los dos, pues nadie había tenido nunca una relación así. No nos considerábamos pareja ni mucho menos pues apenas nos conocíamos pero había un algo que era bastante especial. Después de nuestro encuentro en Milán quedamos dos veces más y cada cual más emocionante pues siempre que nos veíamos era como una primera cita. No le encontraba nada malo cuando estábamos juntos pero cuando volvía a mi casa lo echaba tanto de menos que no era normal para una persona que solo conocía de un par de días. Siempre se ha dicho que las relaciones a distancias son difíciles de mantener y más si nos estamos conociendo a través de ella, pero a mí me compensaba porque había alguien interesante por el que intentarlo.

Uno de los problemas de la distancia es que dependes totalmente de un móvil, ordenador u aparato que te pueda conectar con la otra persona, personalmente creo que antiguamente eran más felices sin tener tantos medios al su alcance, antes si querías ignorar a alguien lo hacías sin problemas y es más puede que la otra persona ajena a todo creyese que sino tenía noticias de su querido era porque se había perdido por el camino, nunca llegaba a pensar que el susodicho no quería ponerse en contacto. Ahora con lo llamado “whatsapp” ya nadie puede ignorar si que el otro lo sepa o peor aún haciéndolo adrede para que el otro se entere. Y si tenemos en cuenta que nuestra amiga la distancia es muy perversa, todo esto provoca que uno se desgaste.
En un mes la relación empezó a enrarecerse, todo el mundo me notaba que ya no estaba tan optimista como al principio. No es fácil intentar transmitir lo que uno siente por medio de un teclado o intentar hacer comprender a la otra persona como te sientes si no está a tu lado para entender como es tu día a día.

Mi último encuentro con él fue bastante extraño. Fui a Barcelona mentalizada de que iba a ser la última vez que lo viera, pues el día anterior habíamos tenido una conversación en la que Él me expresó sus dudas acerca de lo que estábamos teniendo. Nada más salir por la puerta de llegada lo ví, como siempre que lo veía un cosquilleo empezó a aparecer por mi estómago haciendo que mis habilidades motrices disminuyan a uno por ciento. Además no sabía muy bien que recibimiento me daría al verme. Me paré a su lado para ver que intención tenía y cuando se acercó para recibirme con un abrazo mi pequeña coraza se iba desmoronando, su olor me impregno quería captar cualquier mínimo detalle. Fue un reencuentro que yo veía constantemente en el aeropuerto y que envidiaba tener, por lo que me descoloqué un poco. Yo venía preparada para encontrarme a alguien frío que quisiese el mínimo contacto, no para alguien que si quisiese un contacto.

Los días fueron pasando y todo lo que me había imaginado que pasases no pasó (ya dije que llevar expectativas sean buenas o malos, no suelen salir como uno lo cree), todo fueron risas, gestos cariñosos, sueños interminables, cosas que todo el mundo querría pasar al lado de una persona. Mis sentimientos estaban desbordados pues por un lado me invadía una increíble nostalgia pero por el otro estaba feliz. Podíamos decir que tenía muchos sentimientos a flor de piel, cosa que pocas veces me ha ocurrido en mi vida.
No deja de sorprenderme que por una persona que conozco de muy, muy poco tiempo se convirtiera en alguien tan importante. Conexión es lo único que puedo pensar.


He leído muchos libros y he visto muchas películas para estar preparada para una despedida, pero dejadme que os diga que ni por asomo. Siempre es difícil decir adiós, pero este era un adiós con mucho miedo, pues es un adiós medio obligado y con dudas de que se pueda convertir en un “hasta luego”, fui mentalizada a ese viaje como mi última aventura pero claramente era un autoengaño, nada más pasar el control de seguridad esos sentimientos reprimidos salieron a borbotones de mis ojos. Me dieron pena los hombres que se sentaron al lado mía en el avión, pues no tuvo se un viaje agradable el tener a una llorona al lado.

Muchas personas no se embarcarían en una aventura que ya de por sí estaba avocada al fracaso, pero esas personas seguramente no habrían encontrado algo por lo que merecía la pena intentarlo.
No sé si lo que siento se puede considerar amor, pero si que ha sido algo muy único y que si el destino o la casualidad nos presentó puede que nuestros caminos sigan el mismo sendero.


En mi búsqueda sobre el amor he descubierto que éste puede aparecer de manera imprecisa, con una persona totalmente al azar y sin previo aviso. Pero el mejor consejo que puedo daros es que cuando entran en juego los sentimientos lo mejor es dejarse llevar.